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Problema 1: El Tiempo en San Agustín.

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Antes que afrontar cualquier problema relacionado con la “nueva novela histórica”, considero fundamental acercarnos a los conceptos que se tienen de tiempo, pues es allí donde encontramos la esencia que permite el engranaje entre en la historia y el texto narrado. Para ello he escogido cuatro conceptos que se han convertido en hitos fundamentales del pensamiento filosófico: la idea que tiene de tiempo San Agustín, Emanuel Kant, Martin Heidegger y finalmente Paul Ricoeur. Cuatro conceptos que permiten apreciar un desarrollo histórico sobre la noción de tiempo y que nos facilita entender el porqué de ese juego tan ilógico de la historia que practican hoy en día las novelas posmodernas, y en especial la “nueva novela histórica”. Las Confesiones de San Agustín. “Libro undécimo” (12-28). Empiezo por hablar de la magnífica aporía del tiempo planteada por uno de los padres de la iglesia católica, San Agustín, quien en su texto Confesiones (Agustín, 1998), manifiesta de manera fascinan...

Los Amorosos, de Jaime Sabines (L.C. 5)

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“¿Quiénes son los amorosos? Los amorosos somos nosotros encerrados en la crueldad de la vida diaria. Una mirada, un lugar, un roce, los trastorna todo, lo convierte en fantasía e irrealidad. Vamos, olvidamos y buscamos, más nunca sabremos que somos. Todo es irreal a nuestra vista”. Esto lo escribí en mi época existencialista. No debí hacerlo si iba hablar sobre algo tan importante para mí como la poesía de Jaime Sabines. Conocí sus poemas cuando estudiaba en la universidad, curiosamente en una clase que poco me interesaba. Hacían un análisis métrico que desbarataba la belleza del poema y concluía la faena con una interpretación semiótica digna de cualquier teórico-crítico de la literatura. Sin embargo era imposible evadir aquella belleza sonora que tanto caracterizó a este poeta mexicano. Le conté a mi amigo Pablo sobre el poema y afirmó conocerlo. Descubrí dos cosas: primero, que habíamos tenido el mismo profesor de literatura en la Universidad Nacional, Jairo Mercado, con una dife...

El Péndulo De Foucault, de Umberto Eco (L.C. 4)

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La novela total. A los ojos de un precario lector como yo, es lo que se percibe, trata de ahogarnos a toda costa pero la tarea consiste en no dejarnos. Sobre esta novela tenía mucha expectativa, pues cuando llegué a la universidad el escritor de moda era Umberto Eco, y con su Nombre de la Rosa había producido infinidad de comentarios, pero lo que más preponderaba era su devoción por la semiótica, algo que para él, al parecer, ya había superado, pero que servía de inspiración para los genios que habían creado la carrera. Por supuesto, cuando salió la segunda novela de Eco todo el mundo hablaba de ella en los corredores, aunque muy pocos la habían leído. Los semióticos organizaron un curso para analizar página por página la novela y ¡claro! Era una empresa titánica digna de admirar, pero hasta qué punto valía la pena estar allí, se necesitaba haber leído por lo menos la mitad de los estudios semióticos de Umberto Eco, y considerarse un verdadero postmoderno. Yo me encontraba en una e...

Almas Muertas, de Nicolás Gogol (L.C. 3)

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Pavel Ivanovitch Tchitchikof no es un héroe napoleónico como los de Stendhal; tampoco es un personaje tolstoiniano, esplendoroso y noble, que quiere cambiar el mundo; mucho menos se identifica con la tragedia ética de Raskólnikov. No es más que un hombre simple que trata de sobrevivir en un mundo que se resquebraja, donde la corrupción y el robo es un buen método para progresar de una manera rápida y efectiva en la Madre Rusia, aunque algunas veces se falla, como en el caso de Tchitchikof. Su porte es excesivo, pesado y para nada agradable, no le gusta ser sincero porque la vida le ha enseñado a desconfiar de su alrededor, sueña con ser mejor, llegar a tener unas buenas tierras y trabajar en el campo noblemente, pero su ambición lo obliga a engañar y aprovecharse de los demás, aunque él siempre justifica sus acciones como honestas pues no roba a nadie en particular sino al Estado. Toma algo que está ahí y no ha sido aprovechado por nadie, si él no lo hace, o...

Cuentos Completos, de Julio Cortázar (L.C. 2)

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Tengo en mis manos los dos tomos de los Cuentos Completos de Julio Cortázar, pero no sé por dónde empezar. Hace mucho tiempo los leí, pero cada vez que necesito respira acudo a ellos, los abro al azar, y empiezo a buscar una respuesta a mis problemas, es como un vademécum que me irradia su energía y me ayuda a sobrevivir. La primera vez que me acerqué a Cortázar fue en una residencia y junto con aquella mujer desnuda leímos Relato con un fondo de agua. La excitación no pudo ser mayor, asombrado de que alguien escribiera como yo deseaba hacerlo. Siempre lo agradecí; a los dos. Cuando aparecieron los Cuentos Completos de Alfaguara creció en mí una obsesión por poseer aquellos cuentos que tantas alegrías me habían deparado, pero no fue fácil adquirirlos. Tuvo que pasar un buen tiempo hasta que por fin el milagro se presentó y entonces la biblioteca se llenó de orgullo al tener semejante joya (la forma en que los conseguí se remonta a los tiempos en que el peligro y el miedo eran mis ...

Bomarzo, de Manuel Mujica Lainez (L.C. 1)

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Una novela de 670 páginas con una letra muy reducida es en verdad agotadora, pero la historia de Vincino Orsini lo merece. no por su espectacularidad, que puede no serlo, mas sí por el modo en que va seduciendo al lector, la forma en que nos introduce en esa maraña de intrigas y de muertes de una época que marcó la historia, el Renacimiento. Acabo de leer la novela y siento que debo escribir algo de ella, que no puedo dejar pasarla sin opinar sobre ella. Alguien me comentaba que Bomarzo fue una novela de época, famosa en los años 60ª, obtuvo infinidad de premios, pero poco a poco su fama se fue esfumando, hasta desaparecer de la historia de la literatura donde sólo los clásicos sobreviven. Sin embargo, las personas que tuvieron el aliento para disfrutar la novela nunca la olvidaron, se sintieron personajes de ese mundo diabólico y majestuoso o por lo menos soñaron con navegar sobre una góndola por los canales Venecianos en la noche de incendio de palacios. Llama mucho la atenc...

Lecturas Compartidas

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Desde hace muchos años he venido escribiendo un sin número de cosas sobre lo que me sucede a menudo, por supuesto nada del otro mundo, con poco valor para ser publicadas en estos espacios. Sin embargo cuando creé este blog, mi intención era buscar un espacio donde mis amigos pudieran publicar sus textos creativos y los míos también. Ninguna de esas cosas sucedió. No he escrito nada decente y casi todo el mundo tiene un blog, además no tengo amigos y menos que escriban o estén interesados en mostrar algo aquí. Por lo tanto, ahora que he decidido volverle a dar vida a mis blogs, prefiero publicar algunas apreciaciones sobre textos leídos, creo que soy un lector más que un creador, me gusta hablar de algunas obras que llegan a mi biblioteca. Claro que tengo una preferencia muy particular, leo libros que ya no están de moda y que nadie habla de ellos, tal vez por la costumbre de no poder comprar los libros recomendados por los críticos, pues mi bolsillo en la universidad era muy pr...

Superhéroe

Hice un par de viajes interplanetarios conquisté un continente derroté ejércitos de fantasmas volé a la velocidad de la luz regresé de la dimensión desconocida me hice resistente al fuego sobreviví a toda clase de epidemias salvé al mundo en más de una ocasión descubrí los secretos de la inmortalidad y la invisibilidad todo para terminar sucumbiendo María del Rosario Laverde

Visita a una plaza de toros en ruinas

El anciano sabio me cuenta que hace ya tiempo en este lugar donde hoy nos es grato exterminar toreros estos grotescos seres acostumbraban sacrificar a nuestros sagrados toros frente a un público que los aclamaba. Me cuesta imaginar tanto salvajismo! María del Rosario Laverde

Invitación

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Como sugerencia de nuestro amigo Huitzilopochtli me he tomado la libertad de crear un blog donde se publiquen todo tipo de textos: “algunos poemas, cuentos -y el que la tenga: novela-?”. Espero que el título les guste, es tomado de un cuento de Onetti y me parece muy simbólico pues es al infierno de la escritura -que tanto tememos- al que estamos destinados a llegar. Ojalá se produzca un espacio de comunicación creativa y se pueda aprovechar. Las personas que estén interesadas en publicar aquí, me pueden mandar a mi correo sus textos y yo los subiré son sus créditos correspondientes.